Siempre he sido optimista al pensar en el futuro de la profesión bibliotecaria. A pesar de la niebla que nos rodea en estos tiempos cambiantes en todo y en todos, creo que tenemos una ingente cantidad de trabajo por realizar. La brecha digital, la dicotomía entre nativos e inmigrantes digitales, los nuevos soportes de lectura, la transformación definitiva de la biblioteca en un espacio socio/cultural, etc. son retos a los que hoy nos enfrentamos y con los que tendremos que lidiar durante muchas generaciones.
Este natural optimismo (resultado de la pasión que le tengo a este trabajo, creo) unido al reencuentro con muchos de los colegas de profesión de otras partes de la geografía, a la desvirtualización de otros a los que tenía muchas ganas de conocer, a Gijón, a la sidra y al buen tiempo que tuvimos, hace que la experiencia de este primer congreso nacional al que acudo, haya sido increíblemente satisfactoria.
Las jornadas congresuales fueron muy intensas, con tres temas fundamentales a tratarse: la legislación en propiedad intelectual ante los nuevos retos tecnológicos, el libro electrónico, y el universo de Internet en todas sus manifestaciones. Sobre estos tres grandes temas, numerosas comunicaciones entraron al detalle con temas como las redes sociales, los metadatos, software bibliotecario, dispositivos móviles, experiencias prácticas con e-readers, catalogación de nuevos soportes, etc.
Sobre todo ello tendremos que seguir trabajando, reflexionando, y mejorando, pero dos son las conclusiones fundamentales con las que yo que quedo de este congreso:
1.- Adaptarnos a lo cambios, con valentía y sin vergüenza. Mucho nos ha dado que hablar estos días el ya famoso #fatman que nos mostró Eppo van Nispen Tot Sevenaer. Siguiendo esa metáfora, veo como las nuevas tecnologías "bailan" delante de nuestros ojos a su antojo, sin ninguna consideración por su parte, arrasando con todo el mundo que conocíamos hasta ahora, y una primera reacción natural por nuestra parte de miedo, rechazo, y una indiferencia autoprotectora. Ya llevamos tiempo haciéndolo, pero ahora más que nunca tenemos que "bailar juntos", break, pasodoble, una jota aragonesa o lo que haga falta. ¿Bailamos?
2.- Disfrutemos el momento. Nos lo dijo Cassany y lo hago mio. Tres han sido las grandes revoluciones en la historia de la especie humana: la escritura, la imprenta y en la que hoy estamos, Internet. Una legislación insuficiente, abusiva y noqueada, dispositivos nuevos cada día que se quedan obsoletos al siguiente, editoriales perdidas, colecciones bibliotecarias que se transforman radicalmente, preescolares que saben manejar un iPad instintivamente, abuelos que intentan (y deben) entender algo en este nuevo mundo, etc. Esto es lo que tenemos, un vagar interminable entre la niebla, pero somos unos privilegiados por ser testigos activos de esta revolución, pensémoslo así y disfrutemos el camino.
No cabe el catastrofismo en mi discurso, sigamos trabajando, sigamos conversando, y sigamos encontrándonos en eventos tan importantes y divertidos como estos.
¡Hasta la próxima!


4 comentarios:
Nos queda por delante la labor de tener más en cuenta al/la usuari@ y de no obsesionarnos tanto en el soporte como en el contenido.
Un verdadero placer haber vuelto a coincidir contigo en esta ocasión y esperamos volver a verte pronto.
Un saludo desde Leioa!
Como muy tarde en marzo ;-)
Hola Noemí. Muy buen resumen. Como siempre me encanta tu positivismo. Ese optimismo se contagia ;)
Para mí los contenidos del Congreso han sido muy interesantes pero lo mejor, sin duda, ha sido tener la oportunidad de conoceros a algunos un poco más.
Un saludo para todos.
Sin duda. No lo quería decir tan claramente en el post, pero lo mejor han sido las charlas de pasillo, las comidas, las cenas, y todo lo lúdico que ha tenido este congreso. Un auténtico placer.
Un beso!
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